martes 29 de junio de 2010
NICOLAS GUILLEN
Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas
falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario.
O posible.
O si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
el agua de laboratorio,
sin un grano de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah!, qué porquería.
Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres, naturalmente,
pues mi amor puede decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos y chorizos, y
huevos, pollos, carneros, pavos,
pescados y mariscos,
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
y fornico (incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo,
creo que hay muchas cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
en vez de acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado, donde
abre sus flores de semen provisional
la fauna pederasta.
La pureza de los clérigos.
La pureza de los académicos.
La pureza de los gramáticos.
La pureza de los que aseguran
que hay que ser puros, puros, puros.
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
La pureza del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió.
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes en el pecho, y
dice santo, santo, santo,
cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro
para saber qué cosa es la pureza.
Punto, fecha y firma.
Así lo dejo escrito.
Nicolás Guillén
lunes 28 de junio de 2010
MI DOLOR
viene conmigo disfrazado en la sangre
y se ha construido una risa especial
para que no pregunten por su sombra.
Mi dolor, ah, queridos,
mi dolor, ah, querida,
mi dolor, es capaz de inventaros un pájaro,
un cubo de madera
de esos donde los niños
le adivinan un alma musical al alfabeto,
un rincón entrañable
y tibio como la geografía del vino
o como la piel que me dejó las manos
sin pronunciar el himno de tu ancha desnudez de mar
Mi dolor tiene cara de rosa,
de primavera personal que ha venido cantando.
Tras ella esconde su violento cuchillo,
su desatado tigre que me rompió las venas desde antes de nacer
y que trazó los días
de lluvia y de ceniza que mantengo.
Amo profundamente mi dolor,
como a un hijo malo.
ROQUE DALTON
viernes 25 de junio de 2010
jueves 24 de junio de 2010
sábado 19 de junio de 2010
Historias de Cronopios y de Famas

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.
Conservación de los recuerdos
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempres de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
JULIO CORTAZAR
viernes 18 de junio de 2010
martes 8 de junio de 2010
Yo soy quien elije
Mi bienestar depende únicamente de mí. Qué suceda alrededor no es relevante. Lo único que importa es mi alma hecha de tierra y voluntad. La vida es significativa sólo si yo pauto cómo vivirla. Mis días no reposan en las manos de otras personas.
Cada uno se adentra en su propia caverna, senderos largos o cortos que nos llevan a infiernos interiores. Nosotros escogemos el caminar por esos rumbos, decidimos por cuánto tiempo vamos a mantener esas huellas y a qué velocidad va a ser el descenso hacia la muerte.
Porque vivir en los infiernos es una forma de morir lentamente.
Me ahogo en la cobardía o me levanto para salir a encontrar el sol y ver la vida con nuevos ojos, para crear.
¡Yo soy quien elije!
Elsa Sanguino
lunes 7 de junio de 2010
Desnudo y a la intemperie
Muda
aguardé
esa ráfaga de aire amargo
te arrastró
desbaratando trampas
derribando cercas
Desde entonces
celebro la llegada
de los huracanes
Hacen de mi vestido
una fiesta
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Hacendosa
escalo por mis venas
ordeno la casa
compongo camas
Desalojo con lentitud
los ecos del saqueador
entreverados
en el hastío
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Concluyo el círculo de tiza
Quemo el libro
Digo adiós
Bendigo el horizonte
que me espera más allá
de los muros
Sin equipaje
extiendo los brazos
para volar.
Elsa Sanguino
Del libro “Desnudo y a la intemperie”. Publicado por Editorial “El perro y la rana” Ministerio de la Cultura. Venezuela. 2006
jueves 3 de junio de 2010
Malecón Nocturno
El entorno cambia luego que el sol desaparece. Las embarcaciones resisten el embate de las olas amarradas al fondo oscuro, pedregoso, que sirve de antesala a la orilla. Ya no hay azules, ni navegantes de piel endurecida, salobre. Solo oscuridad. El murmullo de mar persiste. Locales y foráneos lo ignoran, arropados por una mezcolanza de rugidos bullangueros que brotan de cajas de madera apostadas en el borde de arena.
Tenderetes de comida. Carpas de apuestas. Lotería de animalitos. Artesanos, contorsionistas, pitonisas de ocasión. Marañas de cables en el suelo. Lunas de neón. El malecón es ahora un híbrido entre bazar y circo. Un hijo maltrecho.
Los paseantes, cerveza en mano, zigzaguean de ventorrillo en ventorrillo; hurgan con los ojos entre el amontonamiento de colores. Vacilan. Más hastiados que curiosos, ven y poco observan; convertidos en cazadores de temporada, buscan pero no saben qué.
Restos marinos, mutantes figuras sin nombre. Sartas de cuentas. Fosforescencias. Escapularios, camándulas, milagros por docena.
Tal vez, con un tris de suerte, hallen eso que personifique lo impalpable de su recuerdo.
Texto e imágenes: Elsa Sanguino
miércoles 2 de junio de 2010
Verdades Lapidarias
Todo tiene un inicio y un final. A veces el final se precipita. En otras ocasiones es lento, cual agonía de enfermo terminal. El paciente boquea por una oportunidad. Convulsiona. Permanece estable por unas horas, unos días y vuelve a recaer, hasta que fallece. Esa es la dinámica de la mayoría de las relaciones. Bueno, no todas, pero si de un alto porcentaje.
Por lo general si es la mujer quien decide terminar la relación , lo hace de un golpe. Un ¡ya no más! basta para dar al traste con la torta y las velitas (cuando las hubo), los querubines, los ratos placenteros, los calcetines sucios en la lavadora, las cuentas por pagar y las promesas.
Los hombres, no todos pero la gran mayoría, no terminan las relaciones de cuajo a menos que tengan un plan B, un colchón seguro, un clavo que saque al clavo anterior. Trapecistas veteranos pero con red de seguridad. Especialistas en terrorismo de pareja, tácticas de guerrilla doméstica, hacen lo indecible por llevar al hartazgo a la fémina de la cual se quieren deshacer. No diferencian entre una mujer, un vasito plástico o una servilleta de papel. Los pretextos… todos los habidos o ninguno, igual da. Que sea ella la del “hasta aquí llego” doloroso. Fue ella, no yo, es su cantinela, para negar su 50% y así emprender con su cara bien lavada y sin un ápice de culpa o responsabilidad la nueva expedición “amatoria”.
RAIMA, caricaturista venezolana, en una imagen y cuatro líneas retrata a la perfección esa historia.
Elsa Sanguino
martes 1 de junio de 2010
Adrienne Rich
Delta
Si has creído que este escombro es mi pasado
hurgando en él para vender fragmentos
entérate de que ya hace tiempo me mudé
más hondo al centro de la cuestión
Si crees que puedes agarrarme, piensa otra vez:
mi historia fluye en más de una dirección
un delta que surge del cauce
con sus cinco dedos extendidos
Adrienne Rich
1987
Versión de María Soledad Sánchez Gómez





