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Mostrando entradas de febrero, 2010

INVICTO

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley
(23 de agosto de 1849 — †11 de julio de 1903)Nació en Gloucester, Inglaterra. De niño sufrió tuberculosis, lo que finalmente resultó en la amputación de una pierna y 12 meses de recuperación en la famosa Enfermería de Edimburgo. Allí escribió varios poemas de verso libre que establecieron su reputación y que fueron incluidos en "A Book of Verses" (1888). Su incapacitación física dejó otro legado literario en la forma de Long John Silver,…

Ese hombre escribió una vez…

Mi amiga de ojos roncos, mi noche preferida, mi compañera de pasillo y fragmento, mi secreto a punto, mi flauta de viaje, mi historia lúcida, tan sin faltas de ortografía, tan sin himnos ni tardes rigurosas, mi mejor trago, mi exquisita.
¿En cual frase te convertiste en mas nunca?
Leonardo Padrón (Caracas, 1959)“Tatuaje” Editorial Eclepsidra, 2000. Caracas, Venezuela.

APRENDER A VIVIR A OSCURAS.

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Hay que aprender a vivir a oscuras, para no confundir el color del cielo, para reconocer los dibujos de las estrellas y para sentir la falta de las luces de neón.Hay que aprender a vivir a oscuras para revivir el tacto y para esquivar las patas de las sillas y de los sofás: objetos oscuros que la noche deforma a su acomodo. Hay que aprender a vivir a oscuras, para arroparse con los recuerdos y para navegar por los recodos de las arterias y de las venas que la sangre vuelve secretos, transgresiones sublimes, benevolencias, azares del destino, trazos de la cotidianidad.Hay que aprender a vivir a oscuras, para sentir el lado humano.Pero la oscuridad de afuera sólo se soporta cuando hay claridad por dentro: la mayoría de los hombres viven temerosos, confusos, absurdos, a oscuras. Y es aquí cuando la oscuridad se vuelve cueva y es aquí cuando la oscuridad se vuelve más oscura.MAVE.Nota: Texto tomado del periódico El Espectador, publicado en 1995, durante el racionamiento de energía eléctri…