jueves, 21 de mayo de 2009

Maribel Sánchez-Pagán

Cada libro es un tesoro descubierto. “Ese hombre” texto escrito por Maribel Sánchez-Pagán, es un viaje a través de lo carnal hecho poesía. Finamente tejidos, los cantos de este libro esbozan al amado (¿Amados?) en su corporeidad, desde la mirada de una fémina que nombra las cosas sin ambages, que ejerce su derecho al placer y al conocimiento, transgresora del deber ser que impone la añeja norma patriarcal.

En la voz de la autora, que escribe y conjuga al Otro en su propia entraña, hallé resonancias, ecos de tantas mujeres confinadas al silencio que han preferido arroparse y morir ahogadas, en lugar de hacer palabra –como lo hace Maribel- el mundo plagado de matices que las habita y circunda simultáneamente. Eros juguetea, cambia de forma, lugar y tiempo; es parte fundamental, alimento constante en el diálogo sostenido a ratos con el Amado, a ratos con el lector, en todos los versos.

“Aprendiz del fuego” la poeta parte del encuentro de las pieles y combina diestramente lugares, semblanzas de otros bardos, recuerdos de la infancia, mientras nos recrea con la fuerza arrolladora de su escritura.

Elsa Sanguino.

maribel sanchez pagan imagen

Canto I

Ese hombre que no es mío

está sentado

(con mucha luz)

parece que reza leyendo a Marx.

Yo

parada

lo miro sin mirarlo

con deseos de desnudarlo frente a todos

de abrirle los ojos tan tiernos

le rozo

trato de mirarle el torso

sabe que lo deseo

sabe que me muerdo los labios cuando me mira

sabe que muerdo

sabe que podría seguir leyendo mientras lo monto

Pero

no me permite tocarlo

prefiere que lo mire

(con toda esa luz)

y lo siga deseando

por los siglos de los siglos

amén.

Canto VIII

quiero jurarte muchas veces

que le he perdido el respeto a la distancia,

a los teléfonos, a la electricidad,

y al velocidad de la luz,

he encontrado en los relojes de arena

la esencia del tiempo que nos separa

he perdido el respeto a los templos,

a los lugares sagrados, a las calles vacías,

a los manuales de hágalo sin equivocarse

he perdido el respeto a ser normal

como los perros

prefiero lamer orejas contemplando tu rostro en la esquina

con la sabiduría de saberse

pegada al tobillo de tu parte

reclamando como los súbditos piedad,

piedad para este cerebro que sangra

para esta multitud de adioses y pérdidas

para este corazón de flores secas,

de sándalo, medias lunas y soles

he perdido el respeto a los libros sagrados,

a los electrónicos, a mi teclado

y a mi pelo rizado que sobre tu desnudez arropa

la parte innombrable que me pertenece

por irrespetuosa

Canto XIV

contigo bailé la danza de los pájaros

cuando se pararon el tiempo y los relojes,

el ritual me atrajo

como el amo a su ruego

ese ir y venir de alas

como el orgasmo al unísono

ese dar y no dar

como acercarse y marcharse

sentir tu deseo sobre mí

caminando calles,

desconcentrada,

puse huevos de gallina

después de tanta danza,

no me amabas

te faltaban agallas

entonces,

la danza fue un río

te me metiste en las entrañas

saliste volándote, pájaro, bailarín,

presa de tu abandono

espero palabras salidas del alma

pero,

te falta corazón para pronunciarlas

Maribel Sánchez nace en Barranquitas, Puerto Rico el 11 de junio de 1961. Cursó estudios en la Universidad de Puerto Rico donde obtuvo un bachillerato (Licenciatura) en Estudios Hispánicos y Maestría en Ciencias de la Información en la misma institución En 1985 (Estudios) Semestre de Primavera en el Centro de Estudios Fundación José Ortega y Gassett, Toledo, España.

Ha publicado en las siguientes revistas: Triángulo, (1981), Filo de Juego (Vol. 1 y 2, 1984), La otra columna, (1984) y en Palabra sitiada:estearbitrariocolách,(1984). Ese hombre (2006), es el primer libro que publica

Reside actualmente en Tampa, USA.

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martes, 19 de mayo de 2009

Invierno 

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

domingo, 17 de mayo de 2009

VICEVERSA.

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.


Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.

Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Mario Benedetti

 
Nota:
Justo hoy a las 18:00 horas falleció en Montevideo,
el autor de este poema, Don Mario Benedetti..


 

sábado, 16 de mayo de 2009

Desde el silencio…

 

sombra-picttica

 

“Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado.”

Georges Sand

 
“No desprecies a nadie, hasta un átomo hace sombra. “
Descartes.

 

“Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.”

Buda

miércoles, 13 de mayo de 2009

Otra canción…

Adiós, adiós

No soy un tipo complicado
de delicado paladar,
cualquier mujer es mi mujer,
cualquier cuarto de hotel mi hogar.
Puedo dormir en cualquier lado,
a veces solo, a veces no,
a veces pongo, reservado
el derecho de admisión.
Y digo adiós, adiós, adiós,
cierro la maleta y pido
un taxi para la estación.

Cuando unos labios amenazan
con devorarme el corazón,
enciendo la señal de alarma
y escapo en otra dirección.
Pasé dos noches en Sodoma,
viví en Gomorra de pensión,
cuando escapé del paraíso
Satanás me recogió.
Si nos cruzamos por la vida
no me preguntes dónde voy,
mira mis ojos y adivina
lo que busco y lo que soy.
No importa que cierres la puerta
me gusta entrar por el balcón
al día siguiente dejo el hueco
de mi huída en tu colchón.

Adiós, adiós

Joaquín Sabina

domingo, 10 de mayo de 2009

NO QUIERO CONVENCER A NADIE, DE NADA

No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de
convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra
su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la
gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no
demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios
pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quién
es quién para decir "esto es así", si la historia de la
humanidad no es más que una historia de contradicciones y
de tanteos y de búsquedas?)

Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de
ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni
afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad
y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte
es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.

Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando,
acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo
posible!)

Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de
verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme
caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.

No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente
a mis sueños.

Jaime Sabines.México

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viernes, 8 de mayo de 2009

Anécdotas Zen

image
Cargando enojos.
Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.
Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.
El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.
Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:
-Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido.
-¿De que estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.
-¿Te has olvidado?. Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.
El otro monje se rió y luego dijo:
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás.

Tú todavía la estás cargando...

 
Una noche sin alojamiento

Ocurrió en la vida de una famosa adepta zen. Se llamaba Rengetsu... Muy pocas mujeres han llegado hasta el final del camino zen. Ella era una de esas pocas mujeres. Estaba haciendo una peregrinación. Llegó a un pueblo al atardecer y se puso a pedir alojamiento para esa noche, pero los aldeanos le cerraban sus puertas. Estaban en contra del zen. El zen es tan revolucionario, tan absolutamente rebelde, que resulta muy difícil de aceptar. Si lo aceptas te transformarás; si lo aceptas tendrás que pasar por el fuego y nunca volverás a ser el mismo. Las personas tradicionales siempre han estado en contra de la verdadera religión. La tradición es todo lo que es falso en la religión. Los aldeanos deben haber sido budistas tradicionales y no querían que la mujer pasara la noche en el pueblo; querían que se fuera.
Era una noche fría; la mujer no tenía alojamiento y estaba hambrienta. Tuvo que pasar la noche al abrigo de un cerezo del campo. Como hacía tanto frío no podía dormir bien. Y el lugar era peligroso, estaba lleno de animales salvajes. A medianoche el frío la despertó y vio, contra el cielo nocturno, las flores del cerezo totalmente abiertas, riendo a la brumosa luna. Sobrecogida por la belleza de la escena, se puso de pie e hizo una reverencia mirando hacia el pueblo, pronunciando estas palabras: Gracias a tu bondad al negarme alojamiento me he encontrado debajo de las flores esta noche de luna brumosa. Se sentía agradecida. Daba las gracias a quienes le habían negado alojamiento porque, si hubiera dormido bajo un techo, se habría perdido esta bendición: estas flores de cereza y estos susurros de la misteriosa luna, y el silencio de la noche, el absoluto silencio de la noche. No estaba enfadada, aceptaba la situación. Y no sólo la aceptaba y le daba la bienvenida; se sentía agradecida.
Uno se convierte en un buda en el momento en que acepta todo lo que la vida le trae con gratitud.

 

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La araña

La araña
Metro de París. Foto:Horacio Rosales

Contrastes

Contrastes
Foto: Elsa Sanguino.2004

El cuervo. I

El cuervo. I
Fotografia de Elsa Sanguino.2002

El Cuervo

El Cuervo
Foto:Elsa Sanguino 2002

S/T

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Fotografía de Elsa Sanguino. 1999

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