Mientras decías que fui y no soy
la medida precisa para el abandono
los engranajes de un viejo reloj
bailaban en tu boca pequeña
Eran lenguas distintas
Palabras de gruesa textura
me llevaron
al precipicio.
Inútil fue pensar
en la mano que afanosa
buscó en tu sexo
razones para tanta sed
Elsa Sanguino, 2011


