miércoles, 25 de febrero de 2009

TE TOLERO PORQUE TE QUIERO

 

manos 4

Por Norman Antonio Valdez S.

08 de noviembre 2006

La tolerancia es base fundamental de los Derechos Humanos, la tolerancia es lo que nos permitiría vivir en una mejor sociedad.

Voltaire dice en su Tratado sobre la tolerancia, "La naturaleza dice a todos los hombres: ... Aunque fueseis todos de la misma opinión, lo que seguramente jamás sucederá, aunque no hubiese más que un solo hombre de distinta opinión, deberíais perdonarle: porque soy yo la que le hace pensar como piensa. Os he dado brazos para cultivar la tierra y un pequeño resplandor de razón para guiaros; he puesto en vuestros corazones un germen de compasión para que os ayudéis los unos a los otros a soportar la vida. No ahoguéis ese germen, no lo corrompáis, sabed que es divino, y no sustituyáis la voz de la naturaleza por los miserables furores de escuela".

Este mismo autor publica en 1663 su ensayo sobre Tolerancia "(...) la intolerancia no produce más que hipócritas o rebeldes. !Funesta alternativa! (...)".

Se hace referencia a Voltaire para denotar la importancia que tenía este tema en 1660. Aunque Voltaire fue un pensador polifacético éste se convirtió en un símbolo de las modernas ideas ilustradas para la época, que defendían la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia como instrumentos superadores de la ignorancia, el dogmatismo y las supersticiones de toda índole, en un tiempo en donde el oscurantismo era el pensamiento general de la sociedad.

Un oscurantismo creado por el hombre, que por distintas vías fue influyente en el pensamiento de intolerancia. Las cruzadas son un ejemplo de una lucha entre seres humanos por un pensamiento distinto. Las muertes de los millones de judíos también son ejemplo de intolerancia, así como los kurdos muertos a manos de alguien que se hace llamar líder, y así existen tantísimos otros ejemplos en nuestra era moderna donde la intolerancia es sinónimo de muerte, y todo esto, tan solo porque no hemos aprendido a convivir y aceptar las diferencias de razas, sexo, pensamiento y religión.

La lucha por la tolerancia a través de la historia ha girado en torno de batallas, pensamientos y manifestaciones artísticas, todo para poder reconocer entre nosotros los hombres que somos iguales y que debemos aceptarnos los unos a los otros.

Hace unos poco años decía Kofi Annan, al abrir el seminario sobre el antisemitismo, organizado por el departamento de información pública en Nueva York que "ningún musulmán, judío, cristiano, hinduista o

budista -nadie que aplique realmente los principios de cualquiera de las religiones del mundo, nadie que proclame la identidad, cultura nacional o religiosa basada en valores como la verdad, la decencia y la justicia- puede ser neutral en la lucha contra la intolerancia".

Alguien definió la tolerancia como el respeto a los demás en su entorno, en su forma de pensar, de cómo ven las cosas y las sienten, es también saber discernir en forma cordial en lo que uno no está de acuerdo. Es el respeto con igualdad, sin distinciones de ningún tipo. La tolerancia es base fundamental para que se puedan dar los Derechos Humanos, porque no pueden existir derechos en el hombre si no aprendemos a ser tolerantes.

Todos estos años de luchas y de muertes estúpidas, de tratos injustos y segregaciones, han ayudado a que los Jefes de Estados reunidos en Nueva York en el año 2005 reconocieran desde las Naciones Unidas, que sin derechos humanos no puede haber seguridad ni desarrollo e incluyeran la tolerancia entre los valores fundamentales en que deben basarse las relaciones internacionales en el siglo XXI, reconociendo la diversidad existente en el mundo y que todas las culturas y civilizaciones contribuyen al enriquecimiento de la humanidad.

¿Cuántas cosas no tuvieron que pasar para que se realizara una Declaración Universal de los Derechos Humanos?, ¿Cuántas almas más serán necesarias para detener a aquellos desquiciados que llegan al poder para sembrar el odio entre hermanos?

La tolerancia es aceptarse unos a otros. Debemos aceptarnos a nosotros mismos y luego aceptar y respetar a todos los demás. Aceptar a los demás como son, sin peros y sin reparos. Necesitamos entonces cambiar al hombre que está frente al espejo y permitir que sea tolerante de ideas y pensamientos, que deje a un lado todos los paradigmas sembrados y piense en un verdadero mundo en donde podríamos llegar algún día a vivir en paz y sin guerras.

No será profesando el amor que te tengo cuando logremos llegar a la armonía de una vida sin odios, será demostrando con hechos que no hay diferencias, que somos iguales antes la ley y ante los ojos míos, porque lo que digo tengo que creérmelo, tengo que aceptar que no hay divisiones ni pasiones con un sector en particular, porque hay algo que va más allá de las diferencias que nos hemos inventado en tantos años de existencia sobre este planeta, todos somos humanos, para algunos a imagen y semejanza de Dios y para otros descendientes de algún primate, pero todos tenemos ancestros comunes, entonces, ¿hará falta tanto odio para dejar una huella? Te tolero porque te quiero y te acepto, con tus virtudes y tus defectos, no por el color con que te veo.

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P.D.: Si bien este escrito lo encontré hace tres años, su contenido sigue vigente.Cambian los escenarios, las locaciones en el mapa global, pero la tolerancia sigue estando ausente tanto en lo público como en lo privado, con nefastos resultados.

Elsa

 

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1 comentario:

NormanV dijo...

Muchas gracias por tomar en consideración ese pequeños escrito sobre tolerancia. Muchos saludos. Norman A Valdez. @valdezn

La araña

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Metro de París. Foto:Horacio Rosales

Contrastes

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Foto: Elsa Sanguino.2004

El cuervo. I

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Fotografia de Elsa Sanguino.2002

El Cuervo

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Foto:Elsa Sanguino 2002

S/T

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Fotografía de Elsa Sanguino. 1999

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